jueves, 3 de diciembre de 2015

De cambios que no son cambios, sino matizaciones

Anteriormente, en Lili y el Mundo…

Tras meses y meses en el paro, por fin Lili ha conseguido trabajo en una empresa en la que, cosas de la vida, la Jefa de personal cree que se llama Patricia.
Lili, chica sensata, decide cambiarse el nombre.
No puede ser muy complicado…

Comisaría de Policía. Departamento del DNI.

—El motivo de la renovación dice usted que es por pérdida… ¿Ha traído la foto?
Se la doy y el policía comienza a teclear.
—¿Podría usted quizás poner Patricia ahí, en el nombre? —sugiero con amabilidad.
—¿Cómo dice?
—Es que en realidad todo el mundo me llama Patricia, y he pensado que estaría bien regularizarlo, ya sabe. Es raro que la gente me llame Patricia y en el DNI ponga Lili.
—Para el cambio de nombre necesita esta documentación —me entrega una hoja y sigue tecleando, ajeno a mi dramática situación.
—¿Y si pone Lili Patricia? Si dejamos el “Lili” no es un cambio de nombre —deja de teclear y me mira por encima de las gafas—. Es una… matización. Nada que ver con un cambio.
—Para cambios, la hoja —responde lacónicamente, con una carencia absoluta de empatía que me sorprende una barbaridad. ¿Les dan la plaza a cambio del corazón?
—¿Y una P sin más? ¿Lili P? Eso no puede usted decir de ninguna manera que es un cambio porque no lo es, que el nombre sigue siendo Lili. Lo de la P casi no se notaría.
—La hoja —insiste.
¿Pero que más le da, por Dios? ¡Que sólo es una P! ¡Una letra de nada!
—¿Y una p minúscula? También me valdría. Una p pequeñita al lado de Lili.
—Mire, señora…
—¿Y muda, como en Psmith?
* * *
Me siento en un banco enfrente de la Comisaría y le echo un vistazo a la lista, con el corazón sobrecogido por la ausencia tan alarmante de sentimientos del funcionariado.
¡Ohhhhhh!
¡Es increíble!
¡Si me piden millones de papeles! 
Y no veo otra manera de conseguirlos que volviendo a nacer y llamándome Patricia desde el principio. Lo que haría innecesario, por otra parte, tanto papel.
Absurdos de la burocracia.
Lo único que se me ocurre, quizás…

Parroquia de San José.

—¿Y dices, hija mía, que yo te bauticé?
—Sí, Padre, y con la emoción del momento se debió usted liar y no puso en la partida de bautismo el nombre que era —le enseño la partida en cuestión—. ¿Ve? Aquí puso usted Lili en vez de Patricia. ¿Podría usted corregirlo?
—Uy, no, hija, eso es imposible. Las partidas de bautismo no se pueden cambiar.
—¿Y poner Patricia al lado de Lili? Eso no es cambiar lo de Lili —razono—, es matizarlo.
Me sonríe y niega con la cabeza.
—Imposible del todo —busca en un escritorio atestado de papeles y me enseña una hoja mugrienta—. ¿Ves? Aquí lo pone: “Es imposible cambiar las partidas de bautismo”.
—Pero, Padre, no sería un cambio. Si después de Lili añade una P pequeñita es matizarlo, no cambiarlo.
La sonrisa se hace más amplia.
—Ojala pudiera, hija, pero es imposible —vuelve a mostrarme la hoja—. Nada de cambios. Lo dice bien claro. Imposible.
—Es que no sería un cambio —madre mía, que cabeza tan dura—, sería añadir una letra.
—Hija mía, eso es imposible.
¡Uf,  que obsesión con el "imposible" más tonta tiene este hombre!
—A ver, Padre, que no me está entendiendo usted…
—Imposible —y repite muy despacio—: Im-po-si-ble.
—¡No, no, no! —¡ea, ya me ha puesto histérica! —. ¡Imposible es el asunto ese de las multiplicaciones de panes y peces! ¡Esto es posible! ¡Extraordinariamente posible, diría yo! ¡¡¡Posibilísimo!!!
­­—Hija mía, será mejor que…
—¡Lo que pasa es que no le da la gana! —¡vamos hombre! —. ¡Muy mal les va a ir si siguen así! ¡Fijo que con un cura budista no habría problema!
—Hija mía…
—¡¡Me voy a hacer de la Cienciología!! —sentencio—. ¡¡¡Y sobre su conciencia caerá si luego voy al infierno!!!
* * *
No hay manera de razonar con el mundo en general (ni con policías y curas en particular). Una vez asumida esta verdad universal (y tras descartar la posibilidad de morirme y reencarnarme en una Patricia de las de toda la vida por falta de garantías de que me tocase ese nombre), me enfrento a mi destino en el departamento de recursos humanos de Cal & Asociados.
—… y necesitamos que nos dejes copia de tu DNI y tu número de la Seguridad Social. Mañana tendremos tu contrato. Creo que empiezas… Espera, deja que mire tu expediente… Aquí está, Patricia Díaz… Sí, el próximo jueves.
—Verás, es un poco raro porque me llamo Patricia de siempre —le digo a la chica que está tomando mis datos—, y todo el mundo me llama Patricia, pero en mi DNI pone Lili.
—Vale —dice, sin separar la vista de la pantalla del ordenador—. El contrato lo ponemos entonces a nombre de Lili, ¿verdad?
—Sí —contesto, con el corazón lanzado a la velocidad de la luz.
—¿Quieres que tu expediente lo ponga también a nombre de Lili o lo dejo a nombre de Patricia?
—¡Patricia!
—Bien, ya está.
—¿¿¿Ya está???
* * *
  
Para:                  info@cienciologia.com
De:                    Lili Díaz (lilidiaz@gmail.com)
Enviado el:       miércoles, 02 de diciembre de 2015    20:10
Asunto:             RE: Solicitud de información - Urgentísimo


Estimados Sres.:

Les agradeceré ignoren el email que les remití esta mañana.

Atentamente,

Lili Díaz


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Para:                  info@cienciologia.com
De:                    Lili Díaz (lilidiaz@gmail.com)
Enviado el:       miércoles, 02 de diciembre de 2015    11:32
Asunto:             Solicitud de información - Urgentísimo


Estimados Sres.:

Les agradeceré me informen de los pasos a dar para bautizarme en su religión, que me parece tremendamente enriquecedora a nivel personal. El nombre elegido es Patricia, por si tienen que ir adelantando el papeleo. También quisiera confirmar que sus partidas de bautizo tienen validez a la hora de expedir el DNI.

El asunto es bastante urgente. 

Atentamente,

Lili Díaz

Pd.- Siempre he sido muy fan de Tom Cruise.








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